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Tips para personas exigentes

Hay algunos rasgos de nuestra personalidad con los que nos etiquetamos y que no se sabe muy bien hasta dónde son virtudes y hasta donde defectos. O mejor dicho, hasta qué punto nos benefician y hasta cuál nos perjudican.

Yo, por ejemplo, siempre me he puesto el etiquetón de “exigente”, y eso me ha permitido darle una forma muy bonita y especial a muchas tareas y proyectos, pero la mayoría de las veces me ha ocasionado estrés, frustración y mis famosos tics del párpado. 👀 Y es que uno de los síntomas más típicos de la exigencia es el estrés que trae de su mano, porque demandar tanto de nosotros mismos a veces hace que nos pongamos listones inalcanzables, por lo que siempre sentimos que corremos, pero que no llegamos.

Os propongo un plan para cuando nos empiece a temblar el párpado por la EXIGENCIA, para cuando queremos abarcar mucho y encima apretar en todo fuerte:

1. PRIORIZA TAREAS.

Elige qué es más urgente o importante, y qué puede esperar para otro momento. No podemos hacer mil cosas y pretender que todas salgan perfectas. La mayoría de las veces el estrés que sentimos no es tanto por tener una cosa que hacer que nos de mucho trabajo, sino por querer llevar hacia adelante demasiadas actividades y rendir al máximo en cada una de ellas. Por eso escribir una lista en la que prioricemos qué es más importante para nosotros y qué viene después, nos puede ayudar a sentirnos más liberados y también a lo que va a ser el segundo punto de esta lista…

2. ORGANIZA TU TIEMPO.

De manera reserves espacio para el descanso y la desconexión, al igual que lo haces para todas las tareas que llevas a cabo. Pero también organiza tu tiempo para darle espacio a todo lo que tienes que realizar respetando las prioridades que hemos establecido en el punto anterior. Reparte en varios días un espacio de tiempo concreto para cada cosa y respétalo.

3. CENTRA TU ATENCIÓN EN EL PRESENTE. 

Centra tu energía en lo que estés haciendo mientras lo estés haciendo y cuando pases a la siguiente cosa de tu lista, deja de pensar en la anterior o en la siguiente, es decir, vive en el ahora. Tu mente no puede resolver al mismo tiempo lo pasado, lo presente y lo futuro, se bloquea, se estresa, se colapsa y se vuelve improductiva. Así que puestos a elegir, dejemos nuestra atención en lo único que realmente existe que es el momento presente, lo que estamos viviendo AHORA.

4. ACEPTA EL ERROR.

Oye, igual lo que nosotros entendemos por perfecto a veces es inalcanzable y tenemos que aceptar que hacer el trabajo de la mejor manera que sepamos es más que suficiente, independientemente del resultado. Hay veces que no podemos controlar las circunstancias y que no todo está en nuestra mano para que las cosas salgan bien. Otras, simplemente es imposible llegar a lo que entendemos por perfecto. Entender y aceptar el error forma parte de un modo de vida mental y emocionalmente saludable.

5. DELEGA Y SÉ FLEXIBLE.

Sé que cuesta creer que alguien lo vaya a hacer tan bien como tú deseas que se haga, y es que nadie lo puede hacer como tú, porque no es tú. Sin embargo, lo pueden hacer de otra forma y que también sea válida y estupenda. Acepta la ayuda o pídela cuando sea necesaria. No somos superhéroes o superheroínas, ni necesitamos serlo. No hay que demostrarle a nadie lo mucho que sabemos hacer solitos, así que tira de tu red de apoyo cuando necesites delegar tareas y quitarte peso de encima.

6. RELATIVIZA y piensa hasta qué punto es necesario o importante exigirse tanto. Aprende a vivir con la imperfección y a abrazar el caos de lo que no podemos controlar, aceptándolo como una parte natural de la vida. Está bien, no pasa nada por no llegar a todo de la manera que tú quieres hacerlo. ¿Tan importante es que esto no se haga de esta manera o que no esté listo este día? ¿De verdad esta es la única manera de hacer las cosas? ¿Me merece la pena este nivel de exigencia con el coste que tiene para mi bienestar? ¿Puedo llevar a cabo esta tarea de un modo más relajado y continuar haciendo un buen trabajo?

7. PARA, RELÁJATE, RESPIRA Y SONRÍE. No te olvides de disfrutar y de concederte el regalo de sentirte libre de vez en cuando. De ser espontáneo y concederte algunos minutos que sean solo para ti. Hay veces que no hay nada más necesario que parar. Y hay veces que no haciendo nada lo estamos haciendo todo. ESCUCHA A TU CUERPO, y concédete un respiro de vez en cuando.

Esto es todo por hoy.

Un abrazo a todos/as.

V.

@veronica.naturalment

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