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Entrevista a Celia Quílez

celia quilez

Conocí a Celia Quílez a través de su libro “El Universo está en ti”. Fue una de esas lecturas que te llegan en el momento adecuado para decirte lo que necesitas oír, toda una revolución interior. Así que cuando lo terminé, sin más demora, le escribí un email dándole las gracias por sus palabras.

Ahí empezó una amistad a distancia llena de respeto, admiración, sinceridad mutua y unos cuantos proyectos en común. Cuando presentó su segundo libro “Viaje a la India” en la feria de Biocultura de Barcelona en 2014, quiso contar conmigo para que diera una pequeña charla contando mi experiencia con el cáncer. Desde el principio ella vio un potencial en mí y quiso animarme para que lo pudiera llevar a cabo y cumplir mi sueño. Por eso, cuando estaba terminando la escritura de mi libro, “Diecisiete” no tuve ninguna duda en que Celia sería la candidata perfecta para escribir un prólogo. ¡Las vueltas que da la vida!

Una vez más, me pongo en contacto con ella que desde Kuwait nos va a responder algunas preguntas. Así que sin más dilación, charlamos con Celia Quílez.

  • Eras muy joven cuando escribiste tu primer libro “El universo está en ti”, si no me equivoco tenías unos 21 años. Habrá quién se pregunte cómo es posible que con una edad tan temprana se puedan cumplir sueños de ese tamaño, ¿qué les dirías?

Lo cierto es que comencé a escribir mi primer libro sin siquiera saber que estaba escribiendo “un libro”. Más bien fue un impulso, una necesidad por poner por escrito todo aquello que pensaba. Llevaba dos años de intenso aprendizaje (en todos los sentidos). Escribir me sirvió para organizar mis pensamientos y aquietar mi mente. Una vez terminado el libro -me di cuenta que había escrito más de cien páginas-, vi claro que debía publicarse. No puse en duda que se iba a publicar. No es que fuera arrogante, simplemente tenía la certeza de que iba a ocurrir. Si bien recibí bastantes negativas por parte de varias editoriales, e incluso algunos amigos trataron de convencerme de que no valía la pena “gastar energía” en intentar algo casi imposible -aprendí que cuando quieres realizar algo, que los demás catalogan como locura, lo mejor es no contarlo demasiado-, sabía que tarde o temprano se iba a publicar.

Así como hice contigo Verónica, también animo a todos aquellos jóvenes que quieren publicar un libro que lo intenten. Pero aquí hay algo clave. Cierto que te animé, pero quién realizó el arduo trabajo de escribir el libro fuiste tú. ¿Qué quiero decir con ello? Que todos podemos conseguir aquello que “sentimos” que queremos, pero primero hemos de ser honestos con nosotros mismos y reconocer si realmente estamos haciendo algo para alcanzar ese sueño. Los libros no se escriben solos. Necesitan de la mano de un escritor algo compulsivo y obcecado.

  • En ese mismo libro se puede apreciar una gran madurez en las reflexiones, viniendo de una persona tan joven a la que aún le queda tanto por vivir y experimentar, ¿crees que es difícil aplicar esa forma de entender la vida de la que hablas?

Pese a la madurez que pueda transmitir ese libro, lo cierto es que es bastante idealista. Han pasado más de cinco años desde que lo escribí, y eso se nota en mi carácter. Cómo explicarlo… Es un libro en el que se transmite “organización, disciplina, planificación…”. Y si es cierto que eso ayuda a desarrollarse como individuo en la vida, pero ahora, visto en perspectiva, me doy cuenta que la vida también es espontánea. Lo cierto es que he dejado de planificar mi vida. Totalmente, drásticamente. Y eso me ha llevado a vivir aquí, en Kuwait. Es cierto que es importante hacer las cosas con un cierto orden y con alguna intención. Cada día me levanto a las cuatro y media de la mañana para ir a correr, pues tengo un objetivo: correr una ultramaratón de 100km. También organizo con sumo detalle los eventos que promuevo. Pero, sé, en lo más hondo de mi ser, que todo ello no es más que un juego. Confío plenamente en la vida. Con certeza rotunda. Lo que tenga que suceder sucederá y lo que no, no. No me apego en absoluto a nada. Y es tal la libertad que siento. Cuanto más relajado vives la vida, más cosas “maravillosas” suceden. No te creas expectativas, así que todo te parece “perfecto”. Ni bueno, ni malo.

  • En tu segundo libro, “Viaje a la India” se puede ver como empiezas a hablar de la oscuridad, de esa parte humana de la que muchas veces renegamos porque parece que solo es atractivo aquello que viene bajo el envoltorio de la felicidad. ¿De dónde surgió esa necesidad de cambiar de tercio en tus escritos?

Este segundo libro lo escribí cuando estaba realizando mi máster en Estudios Culturales y Literatura. Leí a escritores célebres que se adentraban en la oscuridad y que, admirablemente, podían ver la luz que reside en ella. Me inspiró a indagar más allá de “lo bueno, lo positivo, lo hermoso”. Fue una revolución para mí. Un cambio de dirección que, por extraño que parezca, me acercó más que nunca a sentirme a gusto conmigo misma. Estaba desmontando un personaje, una Celia perfecta y encantadora, que había construido con demasiado esfuerzo.

En cierto modo, mi segundo libro fue una protesta ante la “construcción de personajes”. Quería contar que nadie en absoluto sabe cómo somos. Hoy puedo ser así, y mañana asá. Pues tengo plena libertad de cambiar, de mudar, de decidir de nuevo. Pero los humanos nos empeñamos en construir “personajes de piedra”, inmutables. Mostré otra Celia, que también está presente en mí. Corrí el riesgo de desencantar a muchos, pero valió la pena. Pues me di cuenta que a la única a la que tengo que agradar es a mí misma.

  • Viendo la transición que ha habido desde El Universo está en ti, hasta Viaje a la India, siento curiosidad sobre tu próximo trabajo, ¿tienes entre manos alguna nueva historia?

Escribí lo que iba a ser mi tercer libro, pero no se publicó. Supongo que no era el momento adecuado. Y hace menos de un año comencé a escribir un nuevo libro (un cuarto libro), titulado “Quisiera ser tu padre”: una novela intimista que trata sobre la relación padre-hija y los condicionantes transgeneracionales. Está inacabada pero de vez en cuando voy escribiendo un poquito. El hecho de que en estos tres últimos años haya vivido en Estados Unidos, primero, y luego, en Kuwait, no ha ayudado demasiado. Hasta la fecha estoy viviendo una etapa de mi vida “de mucho movimiento”, de “experimentar”. Para escribir necesito reposo, quietud. Sé que cuando sienta que es el momento, terminaré el libro.

Y de nuevo, una nueva Celia aparecerá en él. Una Celia mucho más madura. Una Celia a la que me encanta ir descubriendo.

  • Te considero una escritora especialmente valiente, pues no es fácil hablar de sentimientos, y mucho menos hacerlo de los más complicados cuando has empezado tu carrera como escritora animándonos a fluir y a hacer de nuestras máximas aspiraciones una realidad. ¿Cómo te enfrentas a ti misma a la hora de escribir tus obras?

Me gustan los retos, y escribir “hacia dentro” es uno de los más apasionantes para mí. Soy extremadamente observadora y muy sensible. Y eso hace que perciba más cosas de las que mi mente “consciente” es capaz de digerir. Escribir me ayuda a serenarme. No me da miedo escarbar en mis entrañas. Para mí es una necesidad. En el momento que escribo aquello que siento, mi mente se aquieta.

Escribir sobre sentimientos y emociones (e incluso pensamientos) demanda “esfuerzo”. ¿En qué sentido? Es muy cómodo dejarse llevar por las emociones… ir de aquí para allá con el pensamiento. Pero cuando te sientas y te pones a escribir, conviertes esa “maraña de pensamientos, emociones y sentimientos confusos” en algo claro, conciso, pulido.

  • celia quilez bailandoA parte de escritora, eres geógrafa y bailarina, ¿dequé manera confluyen estas tres partes de ti?

Cuando la gente me pregunta qué profesión tengo, me cuesta horrores contestar. No sé a qué me dedico. Pues hago de todo. Me encanta aprender y mezclar conocimientos dispares. Según la etapa de mi vida -y la cosa se decide por años- pongo mi atención en una cosa u otra. Ahora mi atención está puesta en la danza y en el mundo del deporte, pero no quiere decir que no recuerde que soy escritora o geógrafa. Todo es conocimiento. Centro mi atención en lo que estoy creando ahora, en este preciso presente, y lo bello -a mí me fascina- es descubrir cómo me “aproximo” a ello. Es decir, con qué ojos veo, observo y experimento aquello que hay ante mí (o dentro de mí). Los años de formación en geografía me han servido para apreciar cada pequeño detalle de este mundo…de lo terreno. Por otro lado, escribir me permite volar, soñar, y ahondar en mi psique y mi corazón. Y bailar, no hay palabras para describir qué es el baile para mí. El baile lo conecta todo.

Me apasionan (mis) profesiones, mi pluri-profesionalidad. Jamás me aburro. Soy todo aquello que quiero ser. Y cuanto menos me esfuerce -o pierda el tiempo, según como se mire- en definir “qué” soy, más feliz viviré.

  • Has escrito el prólogo de mi libro, de toda la información que se puede extraer de él, ¿con qué mensaje te quedas tú?

Me conmueve la honestidad con que está escrito. Es un libro que cuenta una experiencia real. ¿Qué quiero decir? Si bien es cierto que muchos otros libros cuentan “hechos, sucesos, experiencias, dolencias”… tu libro “es real”, está vivo. No tiene un final de cuento de hadas. Y no quiere decir que sea “malo”… Es un libro que cuenta una historia con todos sus altos y bajos, sin ficción, sin adornos…

Creo que puede ayudar de una manera muy interesante a todos aquellos jóvenes que lamentablemente sufren una enfermedad de tamaña magnitud. Es cercano, por lo tanto real. Pues a veces leemos obras llenas de “ilusión”… y cuando terminamos de leer nos damos cuenta que “aún debemos enfrentarnos a nuestra propia vida”.

Tu libro, Verónica, es un libro que ayuda desde lo cercano…parece estar contado al oído, como un bello susurro de apoyo y de amistad. Lo que has conseguido es maravilloso. Gracias.

  • Y para terminar quiero lanzarte unas cuantas preguntas cortas:¿Cuál dirías que es tu lema en la vida?
    Vive con pasión pero sin expectativas.

    ¿Qué es para ti la felicidad?
    Sentirme conectada a otro ser humano. Experimentar un Instante Santo de acercamiento entre almas.

    ¿A qué le tienes miedo?
    A dejar de querer enfrentarme a mis propios miedos.¿Qué es el éxito?
    Siento que no existe. Tan sólo es un concepto. Todo es un éxito y, a su vez, no lo es. Hace tiempo que dejé de “cuestionarme” si lo que hacía era “exitoso o no…”. Tan sólo hago lo que hago, sin atributos.

    ¿Qué es el amor para ti?
    Respeto incondicional hacia otro ser humano. No juzgar.

    Tu mejor recuerdo de la infancia…
    Recuerdo muy pocas cosas de mi infancia. Pero me vienen a la mente flashes de mí bailando, siguiendo el ritmo de la música de Rubén Blades que mi madre escuchaba…y eso me encanta. Bailar es orgásmico.

    Descríbeme una escena que represente para ti la felicidad y la paz interior…
    Yo, un suelo de madera y un espejo… bailando una de las canciones más hermosas de este mundo: Waterways del compositor Ludovico Einaudi. Me imagino moviendo todos mis músculos y mis articulaciones muy despacio, silenciosamente. Consciente de cada pequeño movimiento. Respiro pausadamente. Y lentamente me deslizo hacia el suelo donde termino la coreografía para luego estirarme boca arriba. Mi momento de mayor felicidad y paz es aquel en el que “respiro” mi cuerpo.

    Esta pregunta te la dejó Ramón Arroyo: ¿Por qué no abres el armario y dejas que salgan todos los fantasmas?
    Es todo un reto liberarse, así de golpe, de todo aquello que escondemos (sea consciente o inconscientemente). Pero, estoy en ello… cuando más siento que me libero de todo, que abro de par en par el armario de mis males es…cuando corro. Correr es una metáfora, una expresión de pura libertad.

    Gracioso que la forma que tiene el humano de liberarse de “los fantasmas” sea mediante la acción. Ya sea “abriendo un armario” (metafórica o literalmente), corriendo, bailando o escribiendo… Estamos diseñados para “actuar”, para movernos.

    Deja una pregunta para la siguiente persona que entreviste:
    ¿Qué harías con una “naranja” en un desierto? (Hace poco escuché un monólogo en el que se planteaba esta cuestión. Es muy interesante la respuesta de cada persona, pues dice mucho de sus condicionantes psico-sociales. Responder a ello de forma individual, nos ayuda a conocernos a nosotros mismos).

Esto ha sido todo por hoy. Gracias Celia por compartir un trocito de quien eres con nosotros. Que la vida siga llena de hermosas sorpresas para ti y podamos leer más libros tuyos pronto.

Si tenéis alguna pregunta para Celia o para mí podéis dejar un comentario y sin duda lo leeremos. ¡Gracias por vuestro tiempo!

Seguiremos conociendo a otras personas interesantes que puedan enriquecer nuestra vida. Si te ha gustado esta entrevista, no dudes en compartirla en tus redes sociales.

Un abrazo enorme y que tengáis una gran semana.

Con amor,

Verónica.

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